De @LibPorcupine

Empecemos por un ejemplo sencillo. Supongamos que vivo en un caserío antiguo en medio del monte donde la manera de mantener y calentar la casa es mediante una chimenea de leña. Como sé que los inviernos en el sitio donde vivo son duros y me va a ser casi imposible conseguir leña durante el invierno, antes de que llegue el mal tiempo soy previsor y me dedico a buscar y recopilar leña por el monte para tener reservas durante el mal tiempo. Es decir, me dedico a hacer acopio (“acaparar”) leña durante el buen tiempo para cuando llegue el mal tiempo. Posteriormente, como había predicho, llega el invierno y por diversas causas, ya sea incapacidad de salir de casa o dificultades para conseguir la leña durante el invierno, se me hace harto difícil conseguir nueva leña por lo que en invierno utilizo la leña guardada para mantener el calor en casa.

La pregunta es la siguiente: ¿Ha llegado el invierno porque he hecho acopio de leña o he hecho acopio de leña porque iba a llegar el invierno?

Para el caso venezolano es similar. Decir que hay desabastecimiento como consecuencia de haber hecho acopio de bienes es equivalente a decir que el invierno es consecuencia de hacer acopio de leña. Ciertos dogmas impiden ver la relación causal correcta. Es a consecuencia del desabastecimiento crónico, ya que no se espera que la situación cambie, por lo que los venezolanos hacen acopio (“acaparamiento”) de bienes para poder subsistir. Muestra de esto son las largas colas en supermercados venezolanos dónde se compran los productos que hayan llegado ese día sin importar qué haya llegado.

Espero que os haya servido para entender mejor la situación en Venezuela y su orden causal. Si veo que hay suficiente demanda, otro día explico por qué se produce el desabastecimiento.