Durante muchos siglos se ha estudiado el concepto de “valor” y “precio”. Incluso en la actualidad todavía no hay consenso. Hay debate entre si el valor es objetivo o subjetivo y de ser objetivo si se corresponde con el trabajo asociado. Muchas teorías son aparentemente aplicables a unos casos concretos o no pueden explicar cómo aparece el precio a partir del valor, sin embargo, solo la teoría del valor subjetivo es capaz de relacionar el valor con el precio y explicar absolutamente todas las situaciones.

¿Qué es el valor?

Hay muchas definiciones de lo que es el “valor”, también se ha creído que hay muchos tipos de valores, como el valor de cambio, el valor de uso… Pero todo ello nos lleva a un sin fin de acotaciones subjetivas para intentar que encaje sin llegar a conseguirlo. La única manera de entender cómo funciona la economía en su totalidad es entender el valor como cuanto nos llega a gustar algo.

Si definimos el valor como la percepción subjetiva de lo que nos llega a gustar algo (lo que valoramos algo) podemos hacer que todo encaje. Si esta no era tu manera de definirlo, presta atención porque verás que es la única posible.

¿Por qué el valor es subjetivo? Ley de la utilidad marginal.

Los humanos tenemos una escala de necesidades en la que primero tenemos nuestras necesidades vitales y más urgentes y al final las más innecesarias. Cada persona, no siempre va a tener una escala de necesidades igual, por lo tanto entendemos que la escala es propia de cada individuo.

Supongamos que un humano está caminando sediento por el desierto y encuentra cinco vasos de agua. Tomarse el primero equivaldría a salvar la vida. El segundo le serviría para eliminar la sed extrema. El tercero le supondría eliminar la sed moderada. El cuarto la sed leve. El quinto le refrescaría al echárselo por encima. Los cinco vasos son indistinguibles entre sí y tienen la misma cantidad de agua.

En este caso, la utilidad marginal de cada vaso de agua, sería el efecto marginal que tendría en él. Si por un error perdiese uno de los cinco, no perdería el vaso que le salva la vida sino el que le refrescaría. Si perdiese el siguiente, perdería la posibilidad de satisfacer la segunda necesidad menos importante. Esto sería la utilidad marginal, lo útil que es cada unidad adicional de un algo para alguien.

Por lo tanto, el valor de cada vaso no depende del trabajo socialmente necesario para fabricarlo y llevarlo hasta ahí, ni de las cualidades objetivas, sino de las valoraciones subjetivas de esa persona de acuerdo a la utilidad marginal de cada objeto o decisión. De ahí que seguramente de tener cinco vasos, la persona estaría dispuesta a sacrificar uno por comida pero no estaría dispuesto a sacrificar uno si solo tuviese ese.

¿Qué es el precio?

Cuando pretendemos intercambiar algo, nos encontramos con el precio. Pero , ¿Qué es ese indicador? El precio es lo que debemos perder para conseguir algo. Ya sea en forma de dinero, de otros recursos, de tiempo o lo que sea. El precio se encuentra en varios tipos de intercambios.

– Intercambios con uno mismo.

Aquello que dejas de hacer para hacer otra cosa. Por ejemplo, las decisiones de Ronbinson Crusoe. Cuenta la historia que Robinson debía dedicar mucho tiempo para recolectar bayas y así poder comer.

Sin embargo, se le ocurrió un mecanismo con un palo largo para coger cocos de los árboles y así no dedicar tanto tiempo a recolectar. Así que decide trabajar muy duro durante una semana para recolectar aún más bayas y así poder dedicar un día entero a fabricar el aparato y poder comer sin recolectar. Una vez hecho, consiguió comer con mucho menos esfuerzo.

¿Qué pasó? Intercambió descanso presente por descanso futuro. Sacrificó el ahora para vivir más cómodamente al cabo de una semana. El precio que tuvo que pagar fueron horas extras de trabajo en esa semana y lo que “compró” fueron horas libres en los días posteriores ya que valoraba más mucho descanso futuro a cambio de un esfuerzo presente.

La utilidad marginal de las horas de trabajo que sacrificó era inferior a la utilidad marginal de las horas de descanso que obtuvo, de ahí que tomara esa decisión.

-Intercambios con dos personas.

Cuando dos personas tienen recursos, siempre los valoran de la forma marginal explicada y buscan lo que más utilidad marginal le aporta. Un intercambio se da siempre que la utilidad marginal de lo que se recibe es para ambos mayor de lo que se da.

Por ejemplo podemos analizar el ejemplo del desierto pero esta vez son dos personas y una encuentra cinco vasos de agua y la otra cinco salchichas. La utilidad marginal de las salchichas funcionaría de esta manera: 1- Salvas la vida, 2- Sacias hambre extrema, 3- Sacias hambre moderada, 4- Sacias hambre ligera, 5- Puedes guardar la salchicha para luego.

Si estas dos personas con 5 unidades cada uno se encontrasen, podrían intercambiar. Ambos están sedientos y hambrientos y uno tiene cinco salchichas y el otro cinco vasos de agua. Si se intercambian un vaso por una salchicha, estarán perdiendo la utilidad menor de lo que tienen, consiguiendo la utilidad mayor de lo que reciben. Ambos salvan la vida a cambio de poder guardar una salchicha para luego o refrescarte. Por lo tanto, ambos dan algo que valoran poco y reciben algo que valoran mucho.

El siguiente intercambio sería igual, saciarían la sed y el hambre extremo a cambio de saciar el hambre o la sed ligeros. Ambos saldrían ganando.

En este punto, uno puede saciar la sed moderada y el hambre ligera y el otro viceversa. Si intercambiasen una vez más, se intercambiarían los roles. ¿Ocurrirá? Eso depende. Si la persona que tiene agua valora más saciar su hambre que sacrificar su sed, ofrecerá su agua. Si la persona con más comida valora más saciar su sed también ofrecerá su comida y se dará el intercambio. Sin embargo, si uno de los dos no valora de esta manera, no se dará el intercambio.

Si se diese, e siguiente paso sería sacrificar satisfacer el hambre o la sed extrema a cambio de su opuesto ligero, por lo tanto, difícilmente ocurrirá ese intercambio.

En cada intercambio se da una cantidad que se valora menos que lo que se recibe y de ahí nace el precio. Además observamos que en TODO intercambio libre AMBAS partes salen BENEFICIADAS.

De esta es la única manera en que se puede relacionar precio y valor de forma lógica y generalizada.