la bolsa americana se desploma y los salarios suben. Esto es lo que ha ocurrido después de que Donald Trump bajase el IRPF, el impuesto de sociedades, quitase regulaciones e impidiese crear nuevas. Pero, ¿cómo es que los trabajadores viven su época dorada mientras las empresas pasan apuros si Trump es un “malvado empresario que solo quiere beneficiar a los empresarios quitándoles trabas”?

¿Qué medidas económicas ha adoptado Trump?

A principios de 2017 aprobó una ley para que siempre que se quisiera aprobar una nueva regulación, se debiesen derogar dos leyes. Esto ayudó a que en muchos estados se quitasen regulaciones arcaicas y dificultase crear de nuevas. Esto facilitó la creación de nuevas empresas y dio estabilidad a la economía, ya que la amenaza de nuevas regulaciones que hiciesen peligrar los negocios era más pequeña.

Regulaciones-aprobadas-Trump

A finales de 2017 Trump aprobó una gran  bajada de impuestos. Bajó el impuesto de sociedades del 35% al 21%, redujo el IRPF y aumentó su exención a familias y aumentó la exención también del impuesto de sucesiones.

¿Qué ha ocurrido después de las reformas?

Al haber menos regulaciones y más seguridad frente a nuevas regulaciones, se ha podido invertir con más tranquilidad e impedimentos. Consiguiendo así que el paro bajase de del 4.7% en diciembre de 2016 al 4.1% de diciembre de 2017.

Además en Enero, se ha creado empleo por encima de lo esperado, 200.000 puestos de trabajo nuevos, al haberse añadido a la creación de empleo esta bajada e impuestos.

Pero esto no acaba aquí. No solo se han creado nuevos trabajos sino que han subido los salarios. Los sueldos en EEUU han crecido (se calcula que un 3%) y han aumentado las donaciones.

Sin embargo no todo el mundo sale beneficiado, las grandes empresas han caído en bolsa. Wall Street sufre una caída superior al 2% que ha arrastrado a las bolsas europeas y asiáticas.

¿Por qué estas medidas han beneficiado a los trabajadores y no a las empresas?

En el mercantilismo estadounidense es muy habitual que las grandes empresas se asocien con el gobierno (igual que en todo país en que el estado puede regular la economía) e impidan la entrada de otros competidores con regulaciones que solo ellos pueden cumplir o eliminan la innovación al conseguir que otros puedan producir de forma más eficiente. También al ser altos los impuestos, se consigue que las rentabilidades de los emprendedores no sea suficiente como para arriesgarse. Consiguiendo así que el mercado quede copado por unos pocos amigos de los políticos.

Tras la desregulación y bajada de impuestos de Donald Trump, todo este lobbismo se ha reducido. Consiguiendo así que aparezcan nuevas empresas y que las ya existentes tengan que ponerse las pilas para no ser eliminadas.

Cuando los impuestos a las empresas bajan, pasa a haber más beneficios al invertir, por lo tanto, se crean más incentivos para ello y pasa a destinarse más dinero. Haciendo así que los beneficios siempre tiendan a igualarse. Es decir, resumiendo y simplificando, si había un 8% de retorno de la inversión tanto en EEUU como en el extranjero y ahora hay un 13% en EEUU por la bajada de impuestos y se mantiene el 8% de los demás países, la tendencia será a desinvertir fuera e invertir dentro. Además de dedicar dinero sestinado solo al ahorro o a los bienes presentes para esa función, haciendo que la tasa de retorno se estabilice y tienda al 8% en ambos sitios a largo plazo.

Pero esto no acaba aquí. Como además de una bajada de impuestos ha habido una desregulación, el bloqueo a la inversión para competir queda reducido y se puede competir más allá de ese 8% que tenían asegurado los simbiontes del poder.

Este aumento de la inversión tan grande ha creado una gran cantidad de empleo, ¿pero por qué han aumentado los sueldos?

El sueldo no es más que el precio de la oferta y la demanda de trabajo. Por lo tanto, lo que ha hecho Trump es permitir que aumente mucho la demanda de trabajo y que baje en mucho la oferta de trabajadores. Así que cuanto más se bajen los impuestos y regulaciones, más trabajadores se necesitarán y menos quedarán por contratar. Así que cada trabajador cada vez compite contra menos personas por conseguir su sueldo y las empresas cada vez tienen más competencia al contratar.

¿Qué demuestra esto?

Vemos que, al contrario de lo que piensa la mayoría, desrgular el mercado en cualquiera de sus formas y bajar impuestos ahí donde sea, siempre beneficia al trabajador que vive de su trabajo y no de privilegios políticos y sobretodo al parado. Por otro lado, que aumentar las trabas a las empres tanto a invertir como a contratar (legislación laboral/negociación colectiva/SMI/indemnización por despido forzosa…) perjudica a los trabajadores al desincentivar la inversión, la contratación y la apertura de empresas que podrían competir para contratarte.

En el caso de España tenemos la regulación laboral más rígida de la UE y de las más rígidas del mundo y podemos ver el efecto que tiene sobre el paro (17%) y los bajos sueldos que se pagan. Junto con otras regulaciones monstruosas que mantenemos todavía. Muchas de ellas que arrastramos del fanquismo pero que la izquierda española adora, como el caso de los estibadores.

Por otro lado tenemos a Suiza, que pese a lo que se cree de ese país, no vive de servicios financieros de forma muy diferente a otros países como sería España, sino que vive de permitir la empresarialidad, con un nivel muy bajo de paro (5%), un salario medio de 6.538€ y el país europeo que más dedica de su PIB a salarios, el 60%.

Conclusiones.

Dejemos de pensar que la economía es una “lucha de clases” y que lo que beneficia a corto plazo a unos perjudica siempre a otros. La economía libre es una herramienta de convivencia humana y de colaboración en la que todos salimos beneficiados. Un acuerdo voluntario beneficia a ambas partes, si no, no se haría; de ahí que debamos intentar que el estado desestrangule los negocios para una mejor convivencia de todos, tanto empresarios como trabajadores. Para así dejar fuera a las garrapatas que se privilegian de las regulaciones, ya que “Si el político decide que comprar y vender, lo primero en comprarse y venderse es el político” ()