Cada vez con más frecuencia se critica al extranjero que viene a visitar nuestro país. Se les acusa de las mil y una cosas. Se les culpa hasta de la muerte de Chanquete, pero vamos a analizar si son ciertas las acusaciones y qué efectos tiene realmente el turismo en una población.

Artículos llenos de errores conceptuales como este (Turismofobia, tu padre) e iniciativas estúpidas como pinchar las ruedas de las bicis de alquiler son frecuentes actualmente. Todas estas acciones buscan reducir, eliminar o regular el turismo; es decir, buscan controlar ellos quien entra y sale del país, qué hacen cuando están aquí y cómo les ofrecemos servicios.

Muchas de sus protestas consisten en decir que por culpa del turismo suben los precios de los alquileres, hay trabajadores cobrando poco y trabajando mucho, que se han adaptado los pequeños comercios a las nuevas necesidades del turismo, que la población local debe irse del centro de las ciudades a vivir a otra parte o denuncian el comportamiento que los turistas tienen. Vayamos por pasos y hablemos de esto.

Sueldos bajos en el turismo.

Hay un gran número de personas que quiere ahuyentar el turismo para “defender a los pobres trabajadores de hostelería que cobran muy poco”. ¿Pero es el turismo el que baja sueldos o crea empleos precarios? El sueldo viene determinado por la oferta y la demanda, igual que todo en el mercado. Si vienen muchos extranjeros y muchísima gente se pone a trabajar en el sector hostelero, quien quiera abrir un nuevo negocio, tendrá problemas para encontrar a gente dispuesta a trabajar, así que deberá subir los sueldos para atraer a gente incluso de otros negocios. Si bajamos la afluencia de turistas, muchos negocios cerrarán dejando en el paro a mucha gente, así que habrá muchos trabajadores peleándose por unos pocos empleos. Obviamente los sueldos bajarán.

La única manera de conseguir sueldos altos en hostelería es facilitando la creación de nuevos hoteles, nuevos restaurantes… Dejar de quitar licencias y forzar así el cierre de empresas dedicadas a este sector. Dejar de paralizar obras para poder abrir nuevos hoteles.

Algo parecido con lo que se encontró Jordi Évole en Camboya.

El caso más sonado es el de la Torre Agbar de Barcelona, que iba a ser vendida a una cadena hotelera pero por trabas de Colau no pudo ser.

Gentrificación o sustitución de la gente que vive en el centro.

La afirmación de que los españoles nos tenemos que ir del centro de las ciudades por culpa de la subida del precio de los alquileres es simplemente ridícula. En España el 84% de habitantes tiene, al menos, una vivienda en propiedad. y es uno de los países de Europa con más habitantes propietarios. Así que creer que esta subida perjudica al conjunto de los Barceloneses, Madrileños… Es falso. Si la subida fuese por el turismo, la mayoría de ciudadanos saldrían beneficiados. Con la excepción de jóvenes dictadores que, como no pueden aún comprarse un piso o alquilar, quieren imponer a los demás lo que pueden hacer con su vivienda o no.

Precio de los alquileres.

Se tiende a pensar que los alquileres suben a causa del turismo y de que la gente prefiere alquilar a extranjeros antes que a los nacionales (el “primero los de aquí” parece que ahora triunfa entre la izquierda). Sin embargo podemos ver un crecimiento generalizado de las viviendas en toda Europa. ¿Qué está pasando? Que estamos culpando de esta burbuja financiera a los turistas porque culpar otra vez a la desregulación económica, como ya se hizo en la burbuja del 2000, no cuela.

Los precios suben porque estamos solucionando esta crisis de la misma manera que creamos la burbuja pasada y todas las demás, bajando artificialmente los tipos de interés con el Banco Central Europeo y con la FED (Reserva Federal Americana). Exacto, estamos con los tipos bajísimos y eso implica imprimir dinero a expuertas. esto es el llamado QE, que nos llevará a otro irremediable crack y culparemos a una gran fuente de ingresos, el turismo.

Además de que un propietario debe ser libre de alquilar al precio que quiera y hacer lo que quiera con su propiedad. Nadie tiene derecho a ir a su casa e imponerle su dictamen.

Los turistas no se comportan y lo ensucian todo.

¿Echaríamos a alguien del país por ensuciar? No. Le haríamos cumplir las normas de convivencia. Igual que debe ser con los turistas. Echar a millones de personas que vienen a visitar el país porque una extrema minoría puede causar daños es exactamente lo que propone la derecha con los refugiados. Son los mismos argumentos. Está claro que el eje no es derecha-izquierda sino libertad-coacción.

Los pequeños comercios ahora están dedicados al turismo.

Lo mismo que con las residencias, los negocios se han adaptado ya que es su decisión. Una empresa se debe a su cliente y es el propietario el que decide qué hacer. Pero parece ser que esta gente intervencionista quiere que los negocios les presten atención aunque el local pierda dinero por su culpa. Nadie tiene derecho a imponerle a alguien lo que debe hacer.

En resumen, el turismo es una bendición que trae millones a España y que quizá tú no los cobres, pero los cobra tu cliente o tu amigo o tu familiar y finalmente SIEMPRE revierte en ti. En el libre mercado cuando le va bien a alguien, sales beneficiado ya que es más fácil prosperar entre ricos que entre pobres. Basta de envidias y disfrutemos del “petróleo” que tenemos.