Comencemos analizando el surgimiento y difusión del matrimonio. En el siglo tercero DC la institución del matrimonio era una cosa casi desconocida; la gente podía vivir en parejas pero no necesitaba celebrar este ritual para llevar adelante una familia. Solo en asuntos territoriales cobraba sentido. Luego, llegó la religión y esto se volvió algo divino. La Iglesia fomentó esta idea y ofrecía el servicio, pasando por unas etapas. Con esto, se conseguía cierta salvación y no vivir en pecado, todo partiendo de la base de que Dios existe y hace cosas.

Actualmente, el estado, ha decidido que no solo la Iglesia puede hacer este rito (suyo). Pero sigue pudiendo hacer exclusivamente el bautizo, la comunión, confirmación… Ceremonias que tienen el mismo sentido que el matrimonio, algo puramente espiritual. Con la excepción, de que el estado LAICO u otros aconfesionales han cedido ciertas atribuciones legales a la Iglesia,. Si te casas, tu matrimonio y tu vínculo se ve reflejado ante la ley (cosa que no pasa con bautizo, comunión…).

La Iglesia, es una empresa privada y como tal, puede decidir cómo, cuándo y con quién, quiere hacer sus prácticas. Entonces, en el caso del matrimonio homosexual que hace la Iglesia, es algo propio suyo. Son ellos quienes se inventaron a Dios, son ellos quienes ponen las normas. Eso sí, ellos no tienen la patente de una ceremonia ni de la palabra “matrimonio”, así que si alguien quiere montar este espectáculo en otro sitio y decir que ciertas personas están casadas o algunos objetos inanimados o animales lo están; tiene todo el derecho del mundo. Ellos que casen a quienes quieran, que otra gente casará a quien le dé la gana. Tenga sentido esto o no.

En el momento en que el estado se vuelva realmente laico y casarse no signifique nada legalmente, no habrá problema alguno con esto. Eso sí, 2 personas pueden firmar entre ellas un acuerdo que ponga de manifiesto todos los puntos legales que el matrimonio te daba anteriormente. Pues los contratos deben ser asuntos entre 2 partes (o 3 o 27, pero solo entre afectados, no entre afectados y el estado).

En la poligamia más de lo mismo, si un hombre o una mujer quieren acordar legalmente los puntos que dan el matrimonio con varios hombres y mujeres a la vez, es solo asunto de ellos. Aquí seguimos con los mismo, si un sacerdote no quiere casarlos ni dejarles usar su iglesia, es legítimo. Pero entre ellos lo pueden hacer y un tercero puede auspiciar la ceremonia. En el momento en que todo quede firmado entre ellos, ya debería ser un acuerdo legal.

En resumen:
– La Iglesia es una empresa y se ha inventado su propio cuento y rituales.
– Si la Iglesia no quiere que juegues con sus invenciones, no juegas.
– La Iglesia no debería tener ninguna atribución legal.
– Si quieres firmar con otra persona u otras y que en el contrato ponga que estáis “casados”, es solo asunto vuestro.
– Ese “casamiento” tiene los beneficios, inconvenientes y características que tu hayas acordado; no los que haya acordado la Iglesia ni el estado. (A no ser que quieras que lo haga la Iglesia).

El estado, igual que no bautiza, no debe dedicarse a casar ni a meterse en la vida de la gente ni dar beneficios fiscales ni legales a gente casada para hacer ingeniería social. Pero parece que los que dicen querer separación entre Iglesia y Estado, siguen queriendo que el Estado haga estas funciones de la Iglesia.