Los Tardígrados, u osos de agua, como también se les conoce, son pequeñas anomalías regordetas y virtualmente indestructibles. Pueden volver a la vida después de secarse, sobrevivir a temperaturas altísimas, a la congelación e incluso al vacío del espacio. Tampoco les molesta mucho la radiación. Carecen de sistema respiratorio de ningún tipo (algunos insectos respiran a través de la piel, pero estos, ni eso). Ni siquiera estamos seguros aún de cómo categorizar a ninguna de las más de mil especies que se conocen hoy en día (algunos los siguen considerando artrópodos) a pesar de que no hay virtualmente ningún rincón del planeta en que no puedan vivir. Y créeme, lo hacen; cuando estás a solas en tu habitación… no solo Dios ve lo que haces en esas sábanas. Miles de diminutas bolsas de papel arrugadas te observan fijamente. Piensa en eso la próxima vez que el gato te ponga nervioso.

Si el otro día hablamos del oso panda, hoy tratamos a su polo opuesto. Cuando se trata de enfrentarse a la extinción, mientras los osos panda se precipitan a ella con un triple mortal con tirabuzón, el tardígrado se planta y dice: “Sí, por los cojones”. Y es que el tardígrado es, con diferencia, el ser vivo más resistente de este puto planeta. No solo nacen adultos y perfectamente funcionales, listos para crecer, también pueden resistir temperaturas de -272 grados centígrados, prácticamente el 0 absoluto. También a temperaturas superiores a 150 grados. Pueden ser expuestos al vacío, a radiaciones ionizantes, a contaminación química y biológica, ser sumergidos en alcohol puro, soportar presiones seis veces superiores a las sufridas a 12.000 metros de profundidad, y también MORIR A VOLUNTAD.

¿Cómo? Reduciendo su volumen de agua del 85% a un miserable 3%, y llenando sus células con una estructura cristalina aún desconocida. Esta crea una matriz dentro de la célula, llenando el espacio ocupado por el agua y haciendo que la célula no encoja por la pérdida de humedad, evitándole cualquier daño celular al tardígrado. Este proceso, llamado criptobiosis, permite al tardígrado y a algunos políticos sobrevivir durante más de 30 años sin hacer absolutamente nada. Todavía no sabemos como el tardígrado sabe cuando resucitar, ni como los altos cargos siguen pudiendo sacar tajada sin sacar sus cerebros de su estado de letargo. En algún momento, el tardígrado reabsorberá humedad y volverá a ponerse en marcha, como una imparable máquina de… succión. Sí, este terminator orgánico se alimenta succionando células de plantas, comiendo microscópicos invertebrados y algas. Aunque claro, no es el primer ser vivo que se gana la vida chupando cosas.

Normalmente, a un animal así, un Chuck Norris de la supervivencia, se le consideraría extremófilo, que es el adjetivo dado a animales que viven en condiciones extremas. La cuestión es que los osos de agua no aprovechan sus dones, si no que viven en cualquier sitio, simplemente les importan tres cojones las condiciones del mismo.

Pero aún no he terminado: No solo son resistentes a todo eso; su genoma contiene 16 enzimas antioxidantes, cuando la mayoría de animales tiene solo 10; también tienen 4 herramientas que se encargan de autoreparar su ADN. La mayoría de animales tenemos sólo una. Una de sus proteínas, cultivada de forma artificial en una muestra de células humanas en un laboratorio de la universidad de Tokio, fue capaz de reducir los daños causados por radiación al ADN humano en un 40%.

Y yo sólo tengo una pregunta. No os equivoquéis, me mola que sepan defenderse, pero me parece que se han pasado. Para un animal que mide entre 0.5 y 0.05 milímetros, ¿era necesario realmente poder sobrevivir a prácticamente CUALQUIER PUTA CATÁSTROFE IMAGINABLE? No es por quejarme, pero dudo mucho que sea necesario protegerse contra fuerzas, temperaturas y niveles de radiación superiores a los experimentados en la zona cero durante la detonación de un artefacto nuclear, ni la del impacto de un asteroide de tamaño moderado (aproximadamente se estima de unos 950 metros de diámetro sólo para asegurar la destrucción de los tardígrados ÚNICAMENTE EN EL PUNTO DE IMPACTO).

Los tardígrados son los locos de los búnkeres de la naturaleza, pero en lugar de construir uno, decidieron convertirse en él. Y si alguno piensa que vienen del espacio… Lo siento, su genoma muestra que aparecieron y evolucionaron en la tierra, podéis envolver el bocadillo con el sombrero de papel de plata.

(Texto original)