Imagina que eres un esclavo que avanza por diversas etapas:

  1. Eres un esclavo a merced de tu atroz amo que te obliga a trabajar para él y te pega arbitrariamente.
  2. El amo se relaja un poco y solo te pega por romper las normas. Incluso te concede tiempo libre.
  3. El amo no solo te tiene a ti sino que tiene un grupo de esclavos y él, basándose en principios aceptables para todos, decide como se asignarán los bienes.
  4. El amo te permite días libres. Solo trabajas para el amo 3 días a la semana y los otros 4 son para ti.
  5. El amo te permite trabajar donde quieras pero debes darle al amo 3/7 de tu sueldo para corresponderse a los 3 días de 7 que trabajabas para él. Además se reserva el derecho de convocarte para trabajar para él en situaciones de emergencia y de aumentar en cualquier momento la fracción de tu salario que será para él. Además se reserva el derecho a prohibir a sus esclavos el participar en actividades peligrosas que harían peligrar sus ingresos como escalada o fumar.
  6. El amo permite a sus 10.000 esclavos, menos a ti, votar. Así que pueden decidir qué fracción del salario será entregada al amo y qué actividades peligrosas pueden hacerse y cuales no.
  7. Todavía no tienes derecho a votar, pero se te permite convencer a aquellos que pueden votar para ejercer su poder de una manera específica.
  8. Se te permite votar pero solo en caso de empate. Votas y si ocurre un empate, tu voto se mirará y éste decidirá el resultado. (Nunca ha habido un empate)
  9. Se te permite votar. Pero esto es lo mismo que la etapa anterior ya que tu voto solo cuenta si los demás votos están empatados.

La pregunta es: ¿En qué etapa de la 1 a la 9 esto ha dejado de ser el cuento de un esclavo?

From Robert Nozick.
From Anarchy, State, and Utopia, 290-292 (1974)