Atribuir sentimientos humanos a los animales es un error que en ciencia se denomina antropomorfismo. Pero si no lo fuera podríamos decir que las avispas icneumónidas son unas auténticas y crueles hijas de puta, ya que ponen sus huevos dentro de otros animales para que las larvas los devoren al nacer. Oh, sí, y eso no es todo. Algunas son peores, algunas practican cirugía de alto nivel. No es coña. Veamos a la Ampulex compressa, más conocida como la avispa esmeralda.

Quizá ya la conozcáis, quizá no. Esta pequeña monada es una jodida científica loca. Para empezar, todas son hembras (aunque se han visto algunos machos, no se reproducen con las hembras). Se reproducen por partenogénesis, es decir, se clonan a sí mismas. Pero por si eso fuera poco, esta mierdecilla verde puede hacer cosas mucho peores. Esta pequeña avispa (al fin y al cabo, es una puta avispa, no iba a ser buena, verdad?) emboscará a una cucaracha cuatro veces más grande que ella y le clavará el aguijón entre la cabeza y el tórax, paralizándole las patas rápidamente. Lo chungo empieza aquí. Con cuidado, maniobra su aguijón por el interior del cerebro de la cucaracha, picando con una PRECISIÓN ACOJONANTE y administrando la cantidad EXACTA de cóctel neurotóxico para bloquear los receptores de un neurotransmisor llamado octopamina.

“Muy bien, muy bien, interesante…”

No tienes ni puta idea de lo que digo, no? Tranqui, para eso estoy aquí. La puta avispa no puede arrastrar a una cucaracha tan grande, por lo que la parálisis no le sirve, y dura muy poco. Lo que la avispa ha aprendido a hacer es mucho más jodido. La cucaracha puede volver a moverse, pero no quiere hacerlo. LA PUTA AVISPA LE ACABA DE HACER UN LAVADO DE CEREBRO. Tras marcarse un McGyver de primera clase y literalmente practicar neurocirugía con el culo, la avispa recorta las antenas de la cucaracha, bebe algo de hemolinfa (básicamente, sangre de cucaracha), y tras el chupito de celebración coge a la cucaracha por lo que queda de las antenas y la lleva a su nido como quien pasea al perro. Una vez allí, le inyectará un huevo y la enterrará viva, para que en menos de una semana, la larva eclosione y empiece a comerse a la cucaracha, devorándola en un orden determinado para mantenerla con vida el mayor tiempo posible. También vomitará un líquido bactericida para que la cucaracha no se pudra antes de tiempo. Finalmente hará un capullo en su interior y emergerá adulta, para ir a buscar sus propias cucarachas, siendo una copia exacta de su madre.

Imaginad, imaginad ser una avispa esmeralda macho. En un mundo en el que nadie va a dejarte hacer la bestia de dos espaldas (las hembras no pueden coopular), y donde tu mujer siempre está de acuerdo con tu suegra. Por suerte, la reencarnación es cosa de herejes, y en cambio iremos todos al infierno. Gracias a Dios por los pequeños favores.

(Original)