Breve análisis de como afectan las huelgas a los individuos de un territorio y a su prosperidad. ¿Qué han conseguido los que luchan por “nuestros” “derechos”? ¿Es más fácil trabajar ahora y tenemos mejores condiciones?

Hay dos tipos de huelgas. Las de los trabajadores de una empresa privada que quieren que algunas condiciones de dicha empresa cambien y las de los trabajadores en general, que buscan que el estado cambie leyes (lobbistas). Luego están las huelgas de los funcionarios y las de los alumnos, pero por favor… seamos serios…

La primera me parecen legítima y justa, mientras los huelguistas respeten la propiedad, se atengan al contrato que hayan firmado (es decir, que si en el contrato pone que si faltas al trabajo puedes ser despedido y son despedidos, no tienen nada por lo que quejarse) y si tampoco impiden a los demás trabajar si no les importa la huelga o están en contra.

Me explico, los contratos de cooperación, son entre dos personas. Ningún estado debería interferir en ellos. Así que si el contrato tiene ciertas características es porque ambos han acordado que estén ahí y a ambos les parecía un contrato positivo. Por lo tanto, si más tarde si a los empleados no les gusta, pueden dejar de colaborar, montar ellos mismos algo como autónomos o renegociar dicho contrato. Si ellos de verdad son tan productivos y especialistas en su trabajo y se les está pagando de menos, lógicamente el que les ha contratado no querrá perder dinero al contratar a otra persona menos capacitada y mejorará el contrato. En el caso de que no lo sean y solo quieran conseguir algo por la fuerza y no por la capacidad, obviamente el empleador debería poder echarles a todos si así lo pone en el contrato.

La segunda, es dañina para TODOS, excepto para quienes la organizan, aquellos que quieren ventajas legales que nadie más puede disponer. Son los conservadores que quieren paralizar el progreso y congelarlo en una etapa en la que ellos estén beneficiados por la fuerza del estado frente a los parados, empresarios y los innovadores.

Este punto es más complicado de explicar, en el momento en que unos huelguistas exigen al estado que les de ventajas, les suba el sueldo, les reduzca la jornada o aumente las vacaciones está provocando a los demás numerosos problemas:

– Aumento del paro; Por dos motivos;

1) Imaginemos que un sector que cobre 1000, pida cobrar 1500. Si el estado impone ese sueldo, todas las empresas que no consigan que sus trabajadores produzcan más que ese mínimo estipulado, cerrarán.

2) Si los beneficios fuesen más altos que 1500 y solo cobrasen 1000, habría muchos incentivos para abrir muchísimas empresas de dicho sector, aumentando así mucho el número de trabajadores y reduciendo el paro. Además, como bajaría el paro, los nuevos empresarios deberán pagar cada vez más a sus trabajadores haciendo que las empresas antiguas también lo hagan para evitar así la fuga de empleados. Consiguiendo así, no solo el aumento de sueldo o condiciones de contrato que se pedía, sino que además más trabajos.

– Exclusión del mercado laboral a los menos favorecidos;

Si el estado impone por la fuerza unos mínimos, no está subiendo los sueldos de los que cobraban por debajo, está prohibiendo a la gente que produce por debajo trabajar. Todos aquellos que no consigan llegar a ese mínimo por su condición, inexperiencia, torpeza, defectos físicos o psíquicos, deber de cuidar a hijos o ancianos… , no podrán tener un trabajo.

– Estancamiento de la innovación;

Muchas veces, estas reformas se vuelven proteccionistas. Los trabajadores obtienen unas condiciones y exigen el mantenimiento de ellas incluso frente a la competencia. Alegando que es “competencia desleal” en vez de darse cuenta de que eso se llama libertad. Muy claramente se ve a diario como manifestaciones de Taxistas impiden a empresas competidoras abrir para ofrecer un mejor servicio. No olvidemos, que si una empresa nueva abre, ofreciendo un servicio a menor precio, la capacidad adquisitiva (riqueza) de todo el mundo, aumenta, sin que el resto del mundo haya hecho nada.

– Dejan de aumentar los sueldos;

En España, tras la huelga de La Canadiense se impuso la jornada laboral de 8 horas, obligando a las empresas a pagar el sueldo íntegro, medida que hizo que durante 15 años no aumentaran los sueldos para poder sufragar costes asociados a tal medida (pasados dichos años, los sueldos había crecido lo suficiente, como para que la huelga ya no hubiese tenido ningún sentido en ese aspecto). Esto hizo aumentar, obviamente, el paro ya que muchas empresas cerraron y muchas funciones dejaron de ser rentables. La jornada laboral ya estaba decreciendo, aquí y en todos los países. Pero a partir de entonces, se le prohibió a la gente querer trabajar más de lo que imponía el estado. Aunque alguien tuviese necesidad, aunque tuviese que pagar la hipoteca… Ninguna excusa era válida para los lobbistas.

– Las empresas pasan a crearse en otros países;

Imponer leyes absurdas o que favorecen solo a unos pocos, solo se puede hacer en un territorio, el país donde vives. Así que la gente que dedica sus ahorros para crear empresas, no va a dilapidarlos en zonas donde el estado se inmiscuya y donde por una ley que saquen nueva pueda llegarlo a perder todo. Además de que la naturaleza humana suele buscar seguridad y máximo rendimiento (no solo los empresarios, sino que ya vemos que los obreros también, si no, no harían huelgas. Obviamente también hay lobbys dañinos de empresarios, tan dañinos como los de obreros, pero eso ya es otro artículo. Además aclarar que llevarse la empresa es un hecho de libertad, no de coacción política.). Por ejemplo cuando Francia impuso a sus obreros y empresas a solo hacer contratos de hasta 25 horas, aumentó el paro en Francia y disminuyó en el norte de España por motivos ya expuestos.

– Rompe la eficiencia del mercado;

Impone criterios políticos de asociación y las empresas pasan a centrarse en necesidades de dichos políticos y no a necesidades de la población. El tipo de trabajo ya no es una libre asociación eficiente, sino que es una asociación impuesta desde la violencia. Esta, puede ser rentable o no, ya que el burócrata no tiene interés alguno en aumentar ni la calidad de vida ni la producción de nadie. Ya que el burócrata solo va a mirar por sus intereses. Pero claro, si alguien que usa su dinero se equivoca, lo paga él; si se equivoca un burócrata, lo paga todo el país. Por ejemplo, puede ser más eficiente trabajar en forma de empresa, pro al imponer ciertos criterios, impides que se forme dicha empresa y solo se puede entonces producir en forma de autónomos y puede entonces haber ciertos problemas de coordinación. Lo que se debe hacer es dejar libertad a autónomos y empresas competir entre ellos y si la empresa es más eficiente, aparecerán nuevas que contratarán a estos autónomos (o dichos autónomos formarán empresas). Si los autónomos son más eficientes, no veo problema en que quiebra la empresa y los trabajadores que tenían, que trabajen libremente.

– Atenta contra la libertad;

Imponer el criterios de unos pocos lobbistas a toda la población es un hecho dictatorial. Nadie debe tener la capacidad para hacerlo y nadie debería creerse que tiene la autoridad moral para imponerse sobre los demás. Si alguien quiere trabajar más horas de las que dicta la ley, debería poder. Si alguien quiere montar una empresa con malas condiciones, debería poder. La gente ya es mayor y adulta para decidir lo que quiere. Cuantas más empresas nazcan, más va a tener el trabajador para escoger. Más van a tener las empresas que competir entre sí para conseguir empleados.

Hay ciertas personas que creen que sin huelgas y sin conquistas sociales viviríamos en unas condiciones de trabajo malísimas y los empresarios vivirían como dioses. Esto es absurdo por varios motivos (otra vez):

– El ser trabajador o empresario es solo un adjetivo o una situación momentánea, no una clase, una casta o un estamento.

Cualquiera puede ahorrar, empezar como autónomo y acabar teniendo una empresa que compita contra las multinacionales, por lo menos en su zona y sector. Aumentando así la calidad del trabajo para atraer a trabajadores.

– Los monopolios SOLO los crea el estado;

Reto a cualquiera que diga un monopolio que no haya sido creado por el estado. Por lo tanto, esa excusa de “y si se alían las empresas para no dejarte crecer” es absurda. Ningún empresario o grupo de empresarios, sin apoyo político, puede evitar el florecimiento de nuevas empresas.

– Históricamente la capacidad adquisitiva del empleado ha subido, y mucho;

Además, en lugares libres donde se respeta al empresario y se respetan las decisiones del obrero, han aumentado todavía más.

– Las empresas que se abren en países subdesarrollados no les explotan;

Si abres una empresa en una zona SIEMPRE tienes que mejorar las condiciones de las demás para que venga la gente. Si te parece que pagan poco, es porque desconoces lo que pagan las demás. También se tiene que tener en cuenta que la economía crece en función continua. Por aplicar unas medidas, no se pone de golpe a niveles de país rico. Es por eso que países que han sido históricamente libres, aunque de golpe unos años aplican medidas intervencionistas no son pobres (como los países nórdicos). Del mismo modo que una zona intervencionista que de golpe se vuelve libre, no hace que de golpe todo el mundo pase a ser rico de la noche a la mañana, solo entran en un proceso de mejora permanente (como Singapur, Chile y Hong Kong).

– Las vacaciones no son un logro social; 

Simplemente el contratista te paga menos cada mes que trabajes, para luego darte esa parte el mes libre.

Resumiendo, si España tiene cinco millones de parados y unos sueldos bajos comparados con los países de su entorno económico, es culpa de que la legislación laboral “protege” a los trabajadores, paradoja un tanto curiosa. También por tener impuestos altos y tener unas regulaciones salvajes a la hora de abrir una empresa y competir en el mercado.

Si se imposibilita crecer, no se crecerá. Si los obreros conservadores quieren inmovilizar al país, estaremos inmóviles. Lo único que podremos ver será como los demás países progresan en libertad.